miércoles, 4 de noviembre de 2009
domingo, 1 de noviembre de 2009
La soledad Sonora
Sí, es un libro de Juan Ramón Jiménez, pero también un estado de ánimo. Hay algo en este día, 31 de octubre, Halloween para los fiesteros, que me trae y atrae. Alcohol en mis venas, algún recuerdo, relajación, connotaciones eróticas en cada uno de mis gestos que tú, cielo, sabes interpretar como buen origen de ellas que eres. Además, llega uno y va y me pregunta por Él, pobre ingenuo. Al parecer está cerca. Es probable que me cruce con Él por la calle, y que haga como si no me conociera. No parecía lo mismo cuando gemía bajo su peso. ¡Oh! sigo sin acordarme de su cara.
Prácticamente desnuda en mi cama, la madrugada en punto es una hora magnífica para escribir. Tenía razón. Si no fuera porque la carrera me quita tiempo hasta para disfrutar de tí, cielo, escribiría cada noche. Todas las noches tengo algo que contar, una idea que depurar, ganas de leerme el diccionario para buscar una palabra que exprese exactamente lo que quiero decir, aunque sea fea, aunque se clasifique como 'en desuso', aunque sólo sea para confirmar que ese término no existe y debo inventarlo.
Acabo de ver un perfil de red social de Lina. Era feliz, sonreía, accedía a salir en fotos, estaba francamente preciosa. Él, además, lo opinaba en sus fotografías. Ahora me ha apetecido abrazarla, sonreír con ella, decirle que de verdad me alegra que sea feliz, que me encanta que haya encontrado lo que necesitaba, decirle que le echo de menos, que sigo esperando una maldita respuesta a ese intento de no perderla... A tí, Lina, no quiero perderte. Él me da igual, puedo hacer como si no le conociera, puedo hasta no volver a mirarle. Pero a tí te echo de menos, de verdad, en serio, profundamente. Me acuerdo más de tí que de Él. Quiero que vuelvas a mi vida, quiero volver a hablar contigo, quiero...
Prácticamente desnuda en mi cama, la madrugada en punto es una hora magnífica para escribir. Tenía razón. Si no fuera porque la carrera me quita tiempo hasta para disfrutar de tí, cielo, escribiría cada noche. Todas las noches tengo algo que contar, una idea que depurar, ganas de leerme el diccionario para buscar una palabra que exprese exactamente lo que quiero decir, aunque sea fea, aunque se clasifique como 'en desuso', aunque sólo sea para confirmar que ese término no existe y debo inventarlo.
Acabo de ver un perfil de red social de Lina. Era feliz, sonreía, accedía a salir en fotos, estaba francamente preciosa. Él, además, lo opinaba en sus fotografías. Ahora me ha apetecido abrazarla, sonreír con ella, decirle que de verdad me alegra que sea feliz, que me encanta que haya encontrado lo que necesitaba, decirle que le echo de menos, que sigo esperando una maldita respuesta a ese intento de no perderla... A tí, Lina, no quiero perderte. Él me da igual, puedo hacer como si no le conociera, puedo hasta no volver a mirarle. Pero a tí te echo de menos, de verdad, en serio, profundamente. Me acuerdo más de tí que de Él. Quiero que vuelvas a mi vida, quiero volver a hablar contigo, quiero...
lunes, 26 de octubre de 2009
Hymne à l'Amour
Hymne à l'Amour
Himno al amor, cantado por el rostro más triste.
Sentimiento. Religión. Himno.
Filosofía de vida.
Para todos a los que quiero,
todos los que me quieren,
y, especialmente para tí, cielo.
Contigo, todo es mucho más bello.
Filosofía de vida.
Para todos a los que quiero,
todos los que me quieren,
y, especialmente para tí, cielo.
Contigo, todo es mucho más bello.
miércoles, 14 de octubre de 2009
Y... fin
Un año después de empezar a conocerte escribo la que probablemente es la última palabra que intercambie contigo. Así lo has elegido, así sea.
martes, 13 de octubre de 2009
Touché
"Bien por tí."
Ni más, ni menos. Pura elegancia, pura retórica, tres palabras meditadas lo suficiente. Tres sílabas susceptibles de mandar al carajo un barco de buenas intenciones. ¿Debo tomármelo como una despedida? ¿Me has malinterpretado? Tal vez no has entendido que con esta fotografía (un regalo) quería mostrarte que no quiero perderte para siempre, que te echo de menos, pero esta vez sin que me duela. Quizás has madurado, te has vuelto más serio, ya no te apetece tenerme cerca, ya no tengo nada que pueda agradarte. Lo peor es la ambigüedad de tu respuesta. Un buen puñado de interpretaciones, y es elegir la pajita corta. Pero en este caso sólo te salva una de diez, una de cien. Estoy segura de que sólo me queda una oportunidad. Si vuelvo a fallar, mejor me olvido de tu nombre, regalo tu libro, niego haberte conocido nunca.
Con algo de suerte no es jaque mate.
Con algo de suerte no es jaque mate.
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