
"¿No habéis oído hablar de ese loco que encendió un farol en pleno día y corrió al mercado gritando sin cesar: ¡Busco a Dios!, ¡Busco a Dios!?"
"Al mismo tiempo iba sorbiendo sin pausa las fragancias nobles. Tras la botella del perfume de la esperanza, descorchó una del año 1744, llena del cálido aroma de madera que flotaba ante la casa de madame Gaillard. Y después de esta bebió una botella de aromas de una noche de verano, impregnados de un denso perfume floral, recogido en el lindero de un parque de Saint-Germain-des-Prés en el año 1753.
Se hallaba ahora saturado de olores y sus miembros se apoyaban cada vez con más fuerza en los almohadones. Una embriaguez maravillosa le nublaba la mente y, sin embargo, aún no había llegado al final de la orgía. Sus ojos ya no podían leer, hacía rato que el libro le había resbalado de las manos, pero no quería terminar la velada sin haber vacíado la última botella, la más espléndida: la fragancia de la muchacha de la Rue de Marais...
La bebió con recogimiento, después de sentarse para este fin muy erguido en el canapé, aunque le costó hacerlo porque el salón púrpura oscilaba y daba vueltas a su alrededor con cada movimiento. En una posición de colegial, con las rodillas y los pies muy juntos y la mano izquierda sobre el muslo izquierdo, así bebió el pequeño Grenouille la fragancia más valiosa de las bodegas de su corazón, vaso tras vaso, y se fue entristeciendo cada vez más. Sabía que bebía demasiado; sabía que no aguantaba lo bueno en tanta cantidad y, no obstante, bebió hasta vaciar la botella. Avanzó por el pasaje oscuro de la calle hasta el patio interior. Se acercó al resplandor de la vela. La muchacha estaba sentada, partiendo ciruelas amarillas. A lo lejos explotaban los cohetes y petardos de los fuegos artificiales..."
El perfume (Das Parfum, die Geschichte eines Mörders),
Patrick Süskind.
Exámenes, estrés, accidentes de tráfico, más estrés, más exámenes.... No tengo tiempo para dedicarle las horas y horas que quiero entregar al vicio de escribir. Lo echo de menos a rabiar, pero sé perfectamente que no puedo ponerme tiempo delante de mi blog: puedo pasar la tarde entera sin apenas darme cuenta, exprimiendo neuronas para encontrar las palabras. En fin, feliz año nuevo, sigo viva y trataré de volver cuando tenga más tiempo. Además he recuperado mi cámara, por fin volveré a hacer fotos ^^
Un beso, si alguien lo lee, y hasta la próxima.